¿Y que tal una serie de contenido porno?

Desde luego, el fenómeno de las series ha sorprendido a muchos en el mundo del cine y la televisión, pues no todos esperaban que fuera a tener el ascenso y la repercusión que han terminado alcanzando. Actualmente, son muchos los creadores que consideran que apostar por una serie es poder contar una historia con mucho más detalle, más allá de querer prolongar su éxito a base de hacer temporadas (cosa que, no nos engañemos, muchos intentan pero no todos consiguen, porque se sabe de muchas de ellas que han acabado suspendidas simplemente porque no daban para más); pero el tener mayor número de horas de metraje permite mostrar otras caras del guión o de los personajes, con matices que en una película son imposibles de recrear, a no ser que te empeñes en hacer secuelas, precuelas o toda clase de artimañas que se te ocurran (y que tampoco funcionan siempre, aunque últimamente están muy de moda).

Tenemos series de todas clases, temáticas, épocas y países, pero ¿y qué tal alguna con contenido adulto? ¿Conocéis alguna de ellas dónde el contenido sexual, ver parejas follando explícitamente, no sólo sea alto, sino que en realidad sea la razón de ser de la serie? Ni una, ni una sola. Parece que a nadie se le ocurre hacer algo así, una serie de contenido porno, pero en realidad creo que la gran mayoría del público adulto que gusta de esa temática la agradecería. En el mismo cine porno, ya se hacen secuelas de algún que otro título, aunque hay que reconocer que es por razones de publicidad ante el éxito que haya podido tener una primera entrega; nada tienen que ver los personajes, ni el argumento, cosa tampoco extraña porque las películas porno no van a más allá en estos momento de mostrar folladas bestiales, escenas de lesbianas, mujeres corriéndose a chorro o sexo en grupo a saco, cuantas más mejor (y no es que me queje, ¿eh? al fin y al cabo, esa es su razón de ser).

Mucho se está innovando en el mundo del cine para adultos, y son muchas las voces que se alzan pidiendo un cambio de estrategia o de visión del porno, que no sólo incluya el ver cómo tias buenas impresionantes follan a destajo con hombres o mujeres sin ninguna razón de ser más allá de ser viciosas; pero no he escuchado ninguna que abogue por una serie de contenido pornográfico hecha seriamente y que pueda mantener la trama durante algunos episodios. Cuando navego por internet y veo algunos videos porno gratis, que en ocasiones llevan la coletilla de “parte x” de algún otro, me doy cuenta de que la idea de una serie no sería tan mala idea, aunque en esta ocasión no es que estén conectados por nada más que no sean el ser parte de una película larga que han partido en varias secciones (truco burdo para rentabilizarla, pero que al parecer funciona).

Ojalá algún productor o director de cine leyera estas líneas, y nos dijera si de verdad sería viable una serie porno como proyecto cinematográfico o televisivo; el cómo lo aceptaría el público, o la poderosa crítica, ya sería otra cuestión.

Y ahora ya todo es ficción…

Viendo la realidad cinematográfica y televisiva del momento, no parece posible entender que haya una gran diferencia entre los contenidos de una y de otra. Hace tiempo, cuando empezaron a salir al aire las primeras series de televisión, nadie daba un duro por su calidad, pensando que eran productos de corto recorrido que se realizaban como complemento de la programación de una cadena, y que su única misión sería atraer al público a esa cadena en concreto, haciendo que las demás perdieran audiencia al menos en ciertas franjas (sí, ya empezaba esta guerra de audiencias, parece que es tan vieja como la propia televisión, jeje). Podía ser que esa serie fuera mala o fuera buena: si pasaba lo primero, no había problema en cancelarla y ponerse manos a la obra con otra, pues los costes de producción eran insignificantes comparados con mantener algo que no daba beneficios; y si era buena, había un éxito garantizado durante algún tiempo, sólo hasta que alguna otra cadena sacara un producto de mejor calidad y más novedoso. El cine, sin embargo, era otra cosa: era la fábrica de sueños, la maquinaria del séptimo arte, y sus productores, directores y actores eran intocables, el súmum de la fantasía que hacían que millones de personas en el mundo se acercaran a las salas de visionado y durante algunas horas dejaran atrás sus rutinarias vidas para vivir la de otros en la gran pantalla.

Sin embargo, hoy en día es inútil querer hacer un blog de cine, hablando solamente del mundo cinematográfico y queriendo ignorar todo el universo seriéfilo que existe en la actualidad. El día que los profesionales del cine decidieron mudarse y volcar su talento en la televisión, nos vimos abocados a tener que mezclar lo uno con lo otro, de tal manera que ya no existe diferencia ni de calidad ni de ninguna otra clase entre ellos. Al fin, ya no se puede hablar de profesionales del cine o de la televisión porque, aunque las técnicas de trabajo sea lo que los diferencia, las de creación y el derroche de talento es el mismo. Así que, si te gusta el cine, a la fuerza tienen que gustarte las series, la diferencia sólo estará en si prefieres estar sentado delante de una pantalla dos horas de tu vida, o esperar pacientemente cada semana para saber el desenlace de una historia, si es que se trata de una sola temporada.

Así que aquí hablaremos de todo, porque lo que de verdad importa es la ficción, su calidad, las historias que cuentan… Y lo de menos, a estas alturas, es el formato.